Historia del vino
en Córdoba

Si buscamos hacia atrás vamos a encontrar que Córdoba tiene una rica y antigua historia en lo que a vino se refiere. De hecho, es la cuna del primer vino elaborado en lo que luego sería territorio argentino y enviado a la Corona Española a principios del siglo XVIII.

Estamos hablando de “la Lagrimilla”, el vino que elaboraban los jesuitas en la Estancia de Jesús María. Dicen los que saben que el vino era tan fuerte y ácido que arrancaba algunas lágrimas a quienes lo bebían, y que de allí viene su nombre.

Córdoba

En el siglo XIX los inmigrantes italianos que llegaron al norte cordobés y a la zona de Traslasierra trajeron con ellos la cultura de la vid y se maravillaron con la tierra que encontraron. En Colonia Caroya los gringos cumplieron su sueño de trabajar la tierra y hacerlo de manera conjunta, en cooperativa: la bodega La Caroyense era ejemplo nacional de organización y trabajo en equipo. De hecho, llegaron a tener el segundo ingreso per cápita más alto del mundo. Hasta que las crisis económicas, la filoxera (plaga que afecta a los viñedos de manera letal), el cambio climático, entre otros factores también importantes provocaron la quiebra de la cooperativa y el abandono progresivo de los viñedos.

Fue recién a finales de los años 90’ cuando los hijos de aquellos gringos trabajadores e incansables retomaron el sueño de sus padres y comenzaron trabajando primero para mejorar los viñedos y luego para elaborar vino con el asesoramiento de enólogos y profesionales del sector.

Paso a paso Córdoba avanza con el objetivo de posicionarse como una nueva región en el mapa de la producción vitivinícola del país, y sus vinos han obtenido premios importantes y excelentes puntajes otorgados por reconocidos profesionales. ¡Te invitamos a conocer esta nueva Córdoba del vino juntos!